La colección Esperanza activa nace de una convicción profunda:
si queremos una sociedad menos violenta, necesitamos comenzar por cuidar la infancia.

Muchas de las violencias que vemos hoy no surgen de repente. Con frecuencia tienen raíces más profundas: infancias donde el dolor no pudo nombrarse, donde las emociones no encontraron escucha y donde faltaron palabras para comprender lo que se vivía.

Nombrar es una forma de protección.

Cuando un niño puede identificar lo que le pasa, tiene más herramientas para comprenderse, pedir ayuda y construir relaciones más sanas.

Por eso existe esta colección.

Esperanza activa reúne libros que utilizan la literatura —la ficción, la poesía y el libro-álbum— para abrir conversaciones entre niñas, niños y adultos. Son historias que invitan a pensar, sentir y dialogar.

La lectura también puede ser una forma de resistencia en contextos adversos. Puede habilitar el pensamiento, ofrecer un refugio simbólico y ayudar a reconstruir la propia voz en momentos difíciles.

Un libro puede abrir un espacio entre la realidad y la posibilidad: un lugar donde el lector puede imaginar otros caminos, encontrar palabras y sentirse acompañado.

Cada libro de esta colección ha sido creado por autores e ilustradores sensibles y comprometidos, y cuidado en cada detalle: en sus palabras, en sus imágenes y en su materialidad.

Porque creemos en el poder de las historias para acompañar a las infancias.

Y porque si la violencia prospera en el silencio,
el primer acto de resistencia es la palabra.